martes, 22 de diciembre de 2009

"Espantapájaros frustran reunión en Copenhague"

No quería dejar de comentar la Cumbre de Copenhague, pero me encontré con un artículo de Guillermo Giacosa que consideré genial, y simplemente me inhibió a pronunciarme en el tema. Por ello, he decidido, para los que no sigan al columnista de Peru21, publicar el artículo, que creo resume de la mejor manera el malestar de los que nos interesamos aún en el futuro del planeta. Disfrútenlo pero, sobre todo, analicen la gravedad del problema. En serio es grave.
Autor: Guillermo Giacosa
Ya es tiempo de que admitamos en voz alta, lo que en los círculos matrimoniales del poder y el dinero se susurra, aceptándolo como el pecado inevitable al que nos ha conducido la organización política y social que nos hemos dado los humanos. No es culpa de nadie, dicen en voz inaudible los privilegiados. “La fuerza de las cosas”, diría Simone de Beauvoir, si pudiera juzgar el abominable espectáculo de nuestra impotencia. Copenhague fue, en realidad, una colosal reunión de espantapájaros donde la extravagancia era no mostrarse estáticos y paralizados ante la magnitud del problema a enfrentar. Los extravagantes eran quienes todavía mostraban reflejos humanos y podían moverse tanto en el plano físico como en el de las ideas. Inútil, los espantapájaros eran más grandes y ensombrecían el salón: además son sordos y su cerebro, que es solo una máquina de defender intereses económicos, es de paja, en la más amplia acepción del término. Su único objetivo: permanecer plantados allí donde ellos mismos se han dejado ubicar. No tienen ideas, solo intereses. Las ideas bullen, cambian, se mueven, se adaptan a los desafíos del tiempo. Los intereses son rígidos, miran en una sola dirección, tienen clientes y socios de ruta, no prójimos. El prójimo, sobre todo si pretende obrar con autonomía es, para ellos, una incomodidad que hay que ignorar o eliminar. Y a la hora de hacerlo son efectivos, pues el corazón de paja no se reblandece en el momento de apretar el gatillo.

Quizá le interese saber cuál es la diferencia, para este cronista, entre un ser humano y un espantapájaros. Muy simple: los seres humanos son libres y aman la vida. Cuidan de su libertad y cuidan de su vida y la de quienes pertenecen a su especie. Además se sienten responsables por la vida entera que puebla nuestro pequeño planeta. No se engañan con cuentos infantiles, ni se refugian en paradigmas mágicos: saben –con dolor y mucho valor– que la vida es el único bien que realmente tenemos, y por tanto nuestra obligación biológica, psicológica, ecológica y social es protegerla. Protegerla incluso cuando esta, desvinculada de su propia esencia, se vuelve contra sí misma.

Los espantapájaros, los tristes espantapájaros, como aquellos que dominaron la reunión de Copenhague, son entes sin capacidad de decisión propia, que carecen de libre albedrío, obedecen a otros espantapájaros que los mandan y repiten, hasta el cansancio, un discurso previamente grabado en sus neuronas de paja. Son prisioneros de una visión del mundo que nos ha encerrado en un círculo de intereses, del cual son sus custodios y fuera del que no les está permitido buscar respuestas. Llegaron vencidos a Copenhague y se fueron vencidos y despreciados de aquella ciudad. Bajaron la cabeza para hacernos creer que estaban tristes, pero era solo para disimular una sonrisa.
Habían cumplido con su deber: la vida en el planeta ya no será un estorbo y los espantapájaros podrán gobernar eternamente sobre el desolado e inerte mundo del futuro.

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿La Bolivia de Evo se consolida?

La última victoria de Evo Morales del 6 de diciembre último, que suma la sexta a nivel de consultas electorales en cuatro años de gobierno, ha dejado de sorprender ya a propios y extraños. Y lo que era en el 2005 una reacción espontanea del pueblo indígena de ese país ante la desidia que sufrió por cerca de dos siglos, y que tendría que disiparse con el tiempo por muchos factores como la falta de experiencia de Morales, ha pasado a ser un proceso social y político en plena evolución que parece que el pueblo en su mayoría no abandonará.

Morales ha logrado reelegirse con el 63% de los votos, seguido de lejos por Manfred Reyes Villa, líder la oposición, con 28%, y por Samuel Doria Medina con el 6%. Y ha logrado, además, una victoria que aún le era esquiva para llevar adelante su proyecto de "revolución democrática, cultural al servicio del pueblo", y es el respaldo del Poder Legislativo. El Movimiento al Socialismo (MAS) logró obtener más de los dos tercios tanto en la cámara de Diputados como la de Senadores, en la que se llamará desde el 22 de enero próximo Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).

Uno de los factores que también fue fundamental para que Morales se consolide con una segunda gestión, es la disgregación de la oposición. Y esto tal vez se deba al alejamiento de los principales líderes opositores al gobierno como los ex presidentes Carlos Mesa y Gonzalo Sánchez de Lozada, quienes le han dejado esta vez la tarea a Manfred Reyes Villa, quien fue el prefecto de Cochabamba hasta su revocatoria en el 2008, gestión en la tuvo varios cuestionamientos.

Algo que también ha dejado ver esta última contienda electoral es que Evo ha madurado su discurso, pues de un tono confrontacional con el que comenzó su gobierno rechazando a todos los que defendían “al sistema”, ha pasado a llamar en su discurso del domingo 6 por la noche a la oposición a "trabajar juntos por Bolivia, más allá de cualquier pretensión sectorial" y agregó "Ahora sí tenemos el camino abierto, entendiéndonos como bolivianos, dialogando con distintos sectores para aplicar la primera Constitución, aprobada por pueblo boliviano".

Luego del triunfo de Morales, lo más probable es que en Bolivia se inicien los tan ansiados cambios por medio de la Constitución, y esto no sólo es el ajuste de las estructuras políticas y sociales, sino también de las económicas. Pareciera que esta nueva victoria de Evo tendría más repercusiones internas que externas. Por ello es posible que en Bolivia los conflictos sociales más que amenguarse se agudicen, porque estaremos ya no frente a una intensión de realizar cambios, sino frente a la posibilidad de concretarlos.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Una bomba de tiempo llamada Gamarra

En medio del caos que reina en una estrecha avenida que cruza el famoso ya Jr. Gamarra en el distrito de La Victoria, donde la gente va y viene abriéndose

paso entre el comercio transeúnte, se escuchan, como si fueran coros, diversas voces que compiten entre sí ofreciendo todo tipo de productos. Son voces mezcladascon el sonido de emisoras con diferentes ritmos musicales que salen de los parlantes de los almacenes, que se encuentran y se desafían por momentos con aquellas gastadas voces que ofrecen siempre productos de vestir en liquidación.

Estamos describiendo sólo el acontecer diario de una de las avenidas que forman parte del Emporio Comercial de Gamarra, ese espacio que ha sido la cuna de muchos empresarios -hoy exitosos-, ofreciendo básicamente productos textiles, y que de un tiempo para acá también ha comenzado a imponer la moda de muchos limeños y de la gente de otros países de la Región. Si se quiere hablar de producto nacional, alguna arista nos llevará siempre a evocar a Gamarra.

Este emporio comercial, uno de los más importantes de Lima y del Perú, se extiende sobre un área de 34 manzanas y comprende 170 galerías con un total de 20 mil negocios. Mueve anualmente mil 200 millones de dólares, da empleo a más de 100 mil personas y diariamente la visitan entre 100 y 400 mil personas. ¿Y por qué es importante detallar este tipo de información? dirán algunos. Sencillamente porque a pesar de los avances que ha tenido este emporio con el pasar de los años, a nivel de orden, servicio y seguridad. Estos requisitos, imprescindibles sin lugar a dudas para una zona que concentra a miles de personas, aún dejan mucho que desear en Gamarra, a pesar de que sus dirigentes se esfuercen en asegurar que el centro comercial es seguro, y que se toman en cuenta todas las recomendaciones.

Y un ejemplo de que no se está preparado para cualquier contratiempo, ya sea de índole natural o provocada por el hombre, es lo que ocurrió en el mes de agosto en una de las galerías, donde si bien el incidente no pasó a ser más que un susto, quedó evidenciado que si las cosas se agravarían en cualquier circunstancia, no se estaría preparados.

Revuelo explosivo en galería de Gamarra

Aproximadamente a las dos y cuarenta y cinco de la tarde del sábado 22 de agosto pasado, el ambiente agitado que reina en Gamarra, comenzó a ceder ante el pánico desmedido. La noticia corrió en pocos minutos entre vendedores, dueños de las tiendas y el público: una bomba había sido encontrada en una concurrida galería comercial.

De pronto, las miles de personas que atiborraban las calles del lugar corrieron sin dirección y sin pensarlo si quiera. La emergencia pudo desencadenar una tragedia. Por suerte, la Policía Nacional, con ayuda de los bomberos, de agentes de seguridad y de los propios vendedores, lograron controlar la situación.

Había sucedido que en el baño de varones del primer nivel de la galería Yuyi, de nueve pisos, ubicada en la cuadra 16 del jirón San Cristóbal, entre las cuadras 8 y 9 del jirón Gamarra, se encontró una caja con nueve cartuchos de dinamita que estaban conectados a una batería de nueve voltios, junto a un celular y un USB.

Esta escena, que fue alertada por un cliente, provocó el alboroto de las personas que se hallaban en el lugar, las que en su mayoría sólo buscaban alejarse todo lo posible. Lo mismo ocurrió con los que se encontraban en las galerías aledañas. Al final, la Policía llegó a acordonar tres cuadras a la redonda del establecimiento para que miembros de la Unidad de Desactivación de Explosivos retiren el equipo detonante y hagan las pesquisas para detectar otros posibles detonadores. En ese momento trascendió que la evacuación del local comercial se vio interrumpida por sus propietarios y los vigilantes, pues cerraron las salidas de emergencia, para evitar cualquier tipo de saqueo.

En principio lo que dejó ver este hecho es que el emporio textil no se encuentra preparada para realizar una evacuación ordenada de las miles de personas ante un hecho de peligro. Pero esta conclusión, luego de las investigaciones que realizó la Policía, sólo terminan siendo una de las tantas observaciones que se puede sacar sobre la seguridad en el lugar. Ya que esta sensación de vulnerabilidad no es sólo para los miles de clientes que llegan a esa zona de La Victoria, sino también para los propios empresarios que viven bajo una constante presión por parte de extorsionadores.

Primera hipótesis: PNP cree que sería mensaje de mafia de extorsionadores

El jefe de la Séptima Dirección Territorial de la Policía Nacional, general Oswaldo Hernández, señaló horas después del incidente que la carga explosiva encontrada en la galería Yuyi sería un mensaje de una banda de extorsionadores a los empresarios de la zona para el cobro de cupos.

Esta es la hipótesis que manejó la policía sobre el hallazgo del paquete de dinamita, que pertenece a la Caja de Pensiones Militar-Policial.

“La intención no era detonar el artefacto, porque la Unidad de Desactivación de Explosivos no lo encontró activado. Esto serviría principalmente como un mensaje de amedrentamiento no a una, sino a varias galerías de Gamarra”, indicó Hernández durante la presentación de los resultados de las operación policial realizadas en la zona. No obstante, vendedores de la galería que fueron testigos de la intervención de UDEX aquel movido día, afirman hasta ahora que el paquete explosivo si estaba conectado y que lo escucharon decir a los propios policías. “Lo que quiere la Policía es que no se alerte sobre la gravedad de la situación”, señala Rosario, vendedora de un stand de la mencionada galería, quien agrega que la Policía siempre minimiza los hechos cuando no le conviene.

Asimismo, César Ortiz, comerciante de la misma galería, indicó que Gamarra sigue siendo tierra de nadie y que tras la bomba las ventas comerciales disminuyeron en un 40 por ciento.

Por su parte, Diógenes Alva, dirigente de la Confederación de Comerciantes de Gamarra, minimizó los hechos y descartó que hubiera extorsionadores operando en el área, donde el alquiler de diez metros cuadrados cuesta 300 dólares por mes. Alva, más bien, atribuyó los hechos a líos internos entre los administradores del centro comercial Yuyi.

Sin embargo, los hechos contradicen las palabras del dirigente que aseguró que en la zona no habría extorsionadores. El domingo 18 de octubre cuatro delincuentes, que extorsionaron por casi un millón de dólares a empresarios del jirón Gamarra, para dejarlos trabajar en paz, fueron arrestados a tiros por la Policía.

Se trata de ex convictos que purgaron prisión en la cárcel de Lurigancho por tráfico de drogas, homicidio, plagio, robo agravado y otros delitos. Según el coronel Ricardo Munaya Mendieta, fue necesario recurrir a un grupo especial de inteligencia para descubrir a los extorsionadores. "No hubo otra salida, porque los agraviados preferían pagar en silencio...", sostuvo.

Claro está que muchas de las cosas que afectan a Gamarra también se deben a la poca importancia que le dan sus propios dirigentes a las dificultades diarias.

Segunda Hipótesis: Paquete explosivo encontrado se debería a conflictos entre administradores de Galería “Yuyi”

Esta versión se manejó más entre los comerciantes del emporio, aunque no descartaron otras posibles razones. Algunos empresarios del lugar, quienes prefirieron el anonimato, especularon que la bomba fue instalada en Yuyi debido a un conflicto de intereses administrativos entre sus dueños, que lleva ya varios años.

Precisaron que un grupo de propietarios quieren venderlo porque les trae muchas pérdidas económicas, pues existen tiendas y almacenes vacíos, y porque el lugar ha perdido renombre en Gamarra. La galería Yuyi pertenece a la Caja de Pensiones Militar-Policial. Fue construida por Alberto Venero Garrido, uno de los principales testaferros de Vladimiro Montesinos, cuando usó ilícitamente los fondos de la mencionada entidad financiera. Por lo que se encuentra en litigio entre los comerciantes y la Caja de Pensiones Militar-Policial. Aquel 22 de agosto, la policía también encontró en los distintos pisos de la galería, panfletos que contextualizaban los enfrentamientos entre comerciantes, lo que no descartaría la versión que dio al respecto Diógenes Alva, al igual que otros comerciantes.

Tercera Hipótesis: Posible atentado terrorista

Otra versión que trascendió aquella misma tarde fue que el hecho podría tratarse de un atentado terrorista. Y esta versión tuvo mayor repercusión debido a algunas características de los explosivos encontrados en el baño del centro comercial. Así como que era la primera vez que este tipo de sistema se usaba en el país. Ante ello, entró a tallar en las investigaciones la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) de la Policía Nacional.

Aquella misma tarde, una fuente interna de la UDEX confirmó a El Comercio que fueron nueve los cartuchos de dinamita hallados, cada uno de 65 gramos. “Estaban conectados a una batería de nueve voltios, a un detonador electrónico y a un celular encendido con su respectivo chip. Era un peligro real, si estallaba hubiera sido desastroso”, señaló.

Agregó que hubiera bastado que entrara una llamada al celular para que las cargas de dinamita explotaran. “Afortunadamente en el baño donde colocaron la bomba (ubicado en el primer piso de la galería Yuyi) la señal de telefonía celular no llegaba. Fue un error de cálculo”, refirió la fuente, a horas de acontecido el suceso.

Por su parte, el jefe de la Dirección General de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Munición y Explosivos de Uso Civil (Dicscamec), Ricardo Ganiku, afirmó que no se han visto sistemas similares de detonación en el Perú. En cuanto a la cantidad de explosivo reunido en la galería, opinó que se trata de algo delicado y peligroso.

“Una explosión de esa cantidad de dinamita en un lugar así tendría resultados fatales, dañaría considerablemente los cimientos y columnas del edificio que tiene 9 pisos y dos sótanos”, determinó.

A pesar de dicha información, esta versión fue perdiendo fuerza con las investigaciones realizadas tras los días, que llevaban más bien el tema a asuntos internos en el emporio comercial de Gamarra. No obstante, algunas características en el suceso nos pueden llevar a otro tipo de conclusiones. En todo caso, está en manos de la Policía Nacional ofrecer la información correcta y hacer saber las razones reales de por qué se dejó una carga de dinamita considerable en un lugar tan concurrido.

Tema siempre vigente: La inseguridad

Como se dijo anteriormente, esta situación sólo es un pequeño ejemplo de la vulnerabilidad que muestra esta zona comercial de Lima. Y es que la inseguridad que muestra no sólo a nivel de evacuación, sino delincuencial, de redes de electricidad clandestinos, de extorsionamientos, estando tan cerca las Fiestas Navideñas nos deberían llevar a reflexionar. Y más a las autoridades que tienen bajo su responsabilidad vigilar que las leyes y las recomendaciones de Defensa Civil se respeten.

Los propios comerciantes califican como una bomba de tiempo la situación actual del emporio comercial y coincidieron en que el explosivo con nueve cartuchos de dinamita que se encontró, es una muestra de la inseguridad que viven a diario miles de comerciantes y clientes del lugar.

Los robos en Gamarra están a la orden del día. Si bien con el reordenamiento urbano de 2007 la basura y la delincuencia disminuyeron significativamente, hoy vemos un retroceso: los ladrones están al acecho en las esquinas y los policías municipales están más preocupados en decomisar productos y lastimar a los ambulantes, indicó Rómulo Mejía Aguilar, presidente de la zona 12 de Gamarra.

Sólo basta recordar lo que sucedió el 1 de diciembre del año pasado para advertir que las cosas no han cambiado mucho. Un incendio dejó en evidencia el grave riesgo que cada día amenaza a las personas que habitan y laboran en Gamarra, cuando en la azotea del inmueble 179 de la calle Antonio Bazo se inició un siniestro, como resultado de un cortocircuito en un taller de confecciones clandestino.

El jefe de los bomberos a cargo de la operación, comandante Antonio Marticorena, responsabilizó aquella vez al municipio de la Victoria por cualquier siniestro que pueda ocurrir pues –explicó– le corresponde a la autoridad local supervisar las galerías y edificios de la zona. Si algo similar sucediera en estas fechas, lo primero que podríamos asegurar es quienes son los responsables.

En todo caso, nos toca estar prevenidos a todos ante este problema. Tanto clientes como comerciantes. Porque al final la fatalidad no discriminará ni a unos ni otros. Una respuesta inteligente, programada, seria, y sobre todo eficaz, es lo que necesita Gamarra para seguir ofreciendo sus productos en condiciones adecuadas. Sino estamos condenados a vivir situaciones como la de Mesa Redonda, consecuencias que muchas autoridades parecen haber olvidado.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Apéndice de un post anterior

Este es el poema de Mario Benedetti que no ubicaba hace unas semanas, y que encontré en un borrador de mi correo electrónico sin querer. Por eso he decidido publicarlo como apéndice de lo que comencé hace unas semanas, cuando le pedía ayuda a Benedetti y cuando estaba con el mismo ánimo que hoy me acompaña.

Vaya uno a saber

Amiga
la calle del sol tempranero
se transforma de pronto
en atajo bordeado de muros vegetales
el rascacielos de la visión despiadada
de un acantilado de poder
los colectivos pasan raudos
como benignos rinocerontes
y en un remoto bastidor de cielo
las nubes son sencillamente nubes
la muchacha cargada de paquetes
es una hormiga demasiado obvia
y en consecuencia la descarto
pero el lisiado de noble rostro
ése sí avanza como un cangrejo
la monjita joven de mejillas ardientes
crece como un hongo sin permiso
el hollín va siendo lentamente rocío
y el olor a petróleo se convierte en jazmín
y todo eso por qué
sencillamente porque
en la primera línea
pensé en vos
amiga.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un largo e impensado viaje

Fulano llegó apurado al paradero para ir a la Universidad. Tenía decidido tomar el primer bus para no perder más tiempo. Se había hecho tarde, demasiado tarde. Estaba preocupado por entregar un trabajo que debía desde hace una semana. Apareció un bus y, sin pensarlo mucho, lo tomó. Aquel bus no llegaba hasta la Universidad, pero en ese momento no le importó ese pequeño detalle: le interesaba avanzar. Seguía mirando su reloj como presumiendo que se detendría o que simplemente el tiempo lo traicionaría como sucedía casi siempre. El carro avanzaba rápido para ser las ocho de la mañana, pero Fulano sentía que lo hacía demasiado lento, miraba con cólera al chofer por el espejo incrustado en la parte superior del parabrisas, entre los dos tapasoles. Fulano apretaba los labios y lo miraba con cara de malo, como si ese hostil gesto intimidaría al conductor y lo haría avanzar más rápido, lo que –repito- hacía.

Se hallaba parado desde que subió, incómodo en medio del pasadizo. De pronto alguien se paró. Inmediatamente Fulano se sentó. Se sintió un poco más tranquilo. Claro, no dejaba de mirar el reloj de manera mecánica. Acomodó su mochila entre sus piernas. Se puso a revisar el trabajo que llevaba en la mano, en un folder algo arrugado por el ajetreo. Fulano comenzó a leerlo, mejor dicho a ojearlo. Se concentró en la hoja de conclusiones y se puso a leer en voz baja. En eso de pasar a la siguiente hoja percibe que alguien le observa detenidamente. Voltea y advierte que es una chica que rápidamente se pone a observar por la ventana. Él regresa a lo suyo. Por dentro piensa “Qué linda esta muchacha, qué bonito lunar”. Fulano, sigue en lo suyo.

Pero después de un momento piensa, mirando fijamente su hoja: “En serio, que linda”. Pero no quiere voltear a verla. Siente que malogrará la pequeña escena de dos pasajeros que se sientan juntos por esas casualidades de la vida y que, también por esas casualidades, comparten un ligera cruce de miradas. Pero igual duda. Le gana las ganas de ver nuevamente ese lunar en su mejilla. Y lo hace. La mira como sabiendo que no habrá otra oportunidad. Ella no deja de mirar por la ventana, Mengana no sabe qué hacer. Se incomoda, pero no voltea. “Pa qué lo miré…”, piensa, “… seguro se ha dado cuenta que lo estaba mirando, ¡diablos!”.

Fulano regresa la mirada a su folder, pero ahora ya no lee nada, sólo quiere disimular la inquietud, la ansiedad que lo ha comenzado a invadir. De repente mira su reloj: son las ocho y treinta. Se impacienta nuevamente por el tiempo, mira por las ventanas para ver dónde se encuentra, y en qué paradero deberá bajar para tomar el carro que sí lo lleve hasta la Universidad. Se percata que Mengana dibuja una suave sonrisa. Fulano alucina que él ha provocado esa sonrisa con sus ademanes de chico apurado. Mengana baja la mirada hacia su cartera, acomoda algunas cosas. Él la mira, pero inmediatamente regresa a lo suyo: “Va a pensar que soy un ratero si miro tanto su cartera”, dice es voz muy baja, mientras revisa una parte de su trabajo y se percata que hay una falla ortográfica y se lamenta. Piensa que tendrá que imprimir nuevamente esa hoja y que perderá más tiempo.

-¿Qué hora tiene, disculpe?- pregunta Mengana a Fulano, de manera imprevista.

-¿Perdón?

- Quiero saber la hora- replica Mengana dibujando una nueva sonrisa.

- Las ocho y cuarenta y tres- le responde Fulano, mientras baja el brazo acomodando la manga de su casaca.

-Gracias- manifiesta Mengana.

- De qué, no es nada, mejor, espero que esté a tiempo de llegar a su destino- señala Fulano, con una voz pausada para evitar tartamudear.

- Más bien, espero que usted esté a tiempo de llegar a su destino. Se ve que tiene bastante prisa.

Fulano se sonroja. Ella se vuelve a ver hacia la ventana y se quedan en silencio. Más bien, Fulano no sabe qué responder a esa frase que siente que lleva mucha ironía por parte de Mengana, pero sobre todo confianza.

-¿Se nota?- pregunta Fulano, después de unos segundos de silencio.

Mengana regresa la mirada que tenía concentrada en la ventana.

-Un poco.

Él suelta una fugaz sonrisa y regresa a ver su reloj, como sabiendo que no es ninguna broma el retraso que lleva. Se concentra nuevamente en una hoja de su trabajo, quiere leer para ver si encuentra otro error que deberá corregir pero no puede. “¿En verdad quería saber la hora? O quería hacerme el habla. Debe haber visto la hora en su celular cuando revisó su cartera. Debe tener”, pensaba Fulano a la vez que no podía terminar de leer una oración.

“¿Estará esperando que ahora yo diga algo?”, se preguntaba Fulano. “Y qué le digo. Lo de la hora se prestaba por lo menos. Me ha dejado lo más difícil”, seguía diciendo mientras daba la vuelta a la hoja.

-Pero qué lento va este carro- se le ocurrió decir a Fulano en voz alta y mirando hacia la ventana, para ver si Mengana decía algo al respecto.

Ella se quedó en silencio, no hizo ningún movimiento claro. Como si no hubiera escuchado ningún comentario.

Fulano se lamentó por dentro de haber soltado aquella frase tan fútil. Pensó que había defraudado a Mengana. “Pero qué más le podía decir” se decía, “ahora ya no puedo agregar nada, sólo decirle que es muy linda, que me gusta mucho su lunar, pero no, eso no. Ahí si que recibo un show”

-Me gusta el lunar de tu mejilla- dijo Fulano- Perdóname la confianza, pero necesitaba decirlo- agregó con una voz que se le cortaba.

-Gracias. Pero no era necesario su comentario- expresó Mengana, con una tranquilidad que también calmó en cierta manera a Fulano.

-Perdóneme- dijo Fulano mirando la carátula de su trabajo.

Él miró la hora y ya eran las nueve y tres. Advirtió que ya debía bajar para tomar el siguiente carro. Cuando Fulano recogió su mochila y la puso encima de sus piernas, y miró por la ventana el siguiente paradero, Mengana se atrevió a decir algo.

-Cómo te llamas.

-Fulano- dijo él- ¿Y tú?

-Mengana- respondió.

-Mengana, mm, cae muy bien con tu lunar.

-Con el lunar que te ha gustado, según tú.

-Y sí, me ha gustado.

-Sólo lo has dicho por decir algo.

-Para nada. Mejor, esperaba decir algo por decir como eso de qué lento va este carro, pero me salió no sé de donde. Pero me pareces linda.

-No, no, no. Ahora no sólo es el lunar sino también todo yo.

-Sí.

-Bueno, me parece que estás exagerando, pero no me voy a molestar por tus excesos.

-¿De elogios?

-De todo.

-Entonces yo tampoco me voy a molestar por tus excesos.

- ¿Mis excesos?

Sí, tus excesos.

Mientras conversaban mirándose a los ojos, Fulano acomodándose nuevamente la mochila entre las piernas, y Mengana acomodándose de rato en rato el pelo para que él siga viendo su lindo lunar en su pómulo izquierdo, el paradero donde tenía que bajar Fulano se quedó atrás. Él se percató que eso sucedía, pero no reaccionó como lo hubiera hecho una hora antes.

-Pensé que no te ibas atrever a hablarme, y peor con algo tan directo- dijo Mengana-.

-Yo tampoco, pero…

miércoles, 12 de agosto de 2009

Con el mismo estado de ánimo de las últimas semanas

He comenzado a leer nuevamente poesía, en verdad he comenzado a leer más de todo que en los últimos tiempos, el espacio que me sobra, que es mucho, desde hace poco, lo estoy dedicando a una de mis terapias favoritas cuando me reencuentro con la soledad. Y es leer. Qué bien le hace a mi espíritu este estado. Y ahora he encontrado unos poemas más que me gustaría mostrar. Y van dedicadas a la nostalgia, a esos buenos momentos que pasé con una buena compañía, entrañable compañía. Así como de los de Benedetti, están dedicadas a la esperanza, a mi empuje de remar río arriba. Los versos que estoy publicando, como los del anterior post, no tienen figuras femeninas como motivos como pareciese, sino simplemente imágenes que guardo en mi caja fuerte.

¡Qué risueño contacto!

(Jaime Sabines)

¡Qué risueño contacto el de tus ojos,
ligeros como palomas asustadas a la orilla
del agua!
!Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!

¿Quién eres tú?!Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.


A Leonor

(Amado Nervo)

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!



Los formales y el frío

(Mario Benedetti)

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


jueves, 6 de agosto de 2009

Pidiendole apoyo a Benedetti

Hoy quiero expresarme por medio de la poesía, y elegí a Mario Benedetti, ese gran hombre y poeta que nos abandonó hace poco. La elección de los poemas es claro que tiene una intencionalidad de mi parte, mi timidez en estos menesteres me llevan a no ahondar mucho en el tema. Además, creo que ser más explicito sería un desatino bobo. En este grupo de poemas falta uno que no ubico, pero ni bien lo haga lo agregaré. Todos estos versos, para mí, están ligados, tienen algo que ver. Pero sobre todo tienen que ver conmigo hoy, a pesar de una nueva negativa. Disfrútalos, y, no piense mucho, sería mejor que actúe.

Credo

De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular.

Canje

Es importante hacerlo

quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza

aunque sea un trueque
mínimo

debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos

la soledad también
puede ser
una llama

Hagamos un trato

. Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Lento pero viene

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme

demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada

iluminando viene
las últimas ventanas

lento pero viene
las últimas ventanas

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con angeles maltrechos
y fieles golondrinas

despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos

los recuerdos yacentes
y los recién nacidos

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días

con una estrella pobre
sin nombre todavía

lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar

cada vez más nosotros
y menos el azar

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene

Lovers go home!

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.

Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.

Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos

No te salves


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.