Este es el poema de Mario Benedetti que no ubicaba hace unas semanas, y que encontré en un borrador de mi correo electrónico sin querer. Por eso he decidido publicarlo como apéndice de lo que comencé hace unas semanas, cuando le pedía ayuda a Benedetti y cuando estaba con el mismo ánimo que hoy me acompaña.
Amiga
la calle del sol tempranero
se transforma de pronto
en atajo bordeado de muros vegetales
el rascacielos de la visión despiadada
de un acantilado de poder
los colectivos pasan raudos
como benignos rinocerontes
y en un remoto bastidor de cielo
las nubes son sencillamente nubes
la muchacha cargada de paquetes
es una hormiga demasiado obvia
y en consecuencia la descarto
pero el lisiado de noble rostro
ése sí avanza como un cangrejo
la monjita joven de mejillas ardientes
crece como un hongo sin permiso
el hollín va siendo lentamente rocío
y el olor a petróleo se convierte en jazmín
y todo eso por qué
sencillamente porque
en la primera línea
pensé en vos
amiga.

1 comentario:
Oh, el gran Mario... Siempre es buen compañero de nostalgias, así como consejero incondicional a través de sus versos.
Jackson, borra "Tecla Z", ya fue. Ahora soy un Pecadorcillo en "NUNCA FUIMOS SANTOS".
http://santosno.wordpress.com
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