
La última victoria de Evo Morales del 6 de diciembre último, que suma la sexta a nivel de consultas electorales en cuatro años de gobierno, ha dejado de sorprender ya a propios y extraños. Y lo que era en el 2005 una reacción espontanea del pueblo indígena de ese país ante la desidia que sufrió por cerca de dos siglos, y que tendría que disiparse con el tiempo por muchos factores como la falta de experiencia de Morales, ha pasado a ser un proceso social y político en plena evolución que parece que el pueblo en su mayoría no abandonará.
Morales ha logrado reelegirse con el 63% de los votos, seguido de lejos por Manfred Reyes Villa, líder la oposición, con 28%, y por Samuel Doria Medina con el 6%. Y ha logrado, además, una victoria que aún le era esquiva para llevar adelante su proyecto de "revolución democrática, cultural al servicio del pueblo", y es el respaldo del Poder Legislativo. El Movimiento al Socialismo (MAS) logró obtener más de los dos tercios tanto en la cámara de Diputados como la de Senadores, en la que se llamará desde el 22 de enero próximo Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
Uno de los factores que también fue fundamental para que Morales se consolide con una segunda gestión, es la disgregación de la oposición. Y esto tal vez se deba al alejamiento de los principales líderes opositores al gobierno como los ex presidentes Carlos Mesa y Gonzalo Sánchez de Lozada, quienes le han dejado esta vez la tarea a Manfred Reyes Villa, quien fue el prefecto de Cochabamba hasta su revocatoria en el 2008, gestión en la tuvo varios cuestionamientos.
Algo que también ha dejado ver esta última contienda electoral es que Evo ha madurado su discurso, pues de un tono confrontacional con el que comenzó su gobierno rechazando a todos los que defendían “al sistema”, ha pasado a llamar en su discurso del domingo 6 por la noche a la oposición a "trabajar juntos por Bolivia, más allá de cualquier pretensión sectorial" y agregó "Ahora sí tenemos el camino abierto, entendiéndonos como bolivianos, dialogando con distintos sectores para aplicar la primera Constitución, aprobada por pueblo boliviano".
Luego del triunfo de Morales, lo más probable es que en Bolivia se inicien los tan ansiados cambios por medio de la Constitución, y esto no sólo es el ajuste de las estructuras políticas y sociales, sino también de las económicas. Pareciera que esta nueva victoria de Evo tendría más repercusiones internas que externas. Por ello es posible que en Bolivia los conflictos sociales más que amenguarse se agudicen, porque estaremos ya no frente a una intensión de realizar cambios, sino frente a la posibilidad de concretarlos.

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