lunes, 19 de enero de 2009

"Era la guerra"

En unas horas se retirará por fin George W. Bush de la Casa Blanca. Ese hombre que dice hablar con Dios, que ha demostrado cómo se gobierna cuando se piensa con los pies y que aveces está de más usar la cabeza como lo haría cualquier persona; que nos ha ilustrado con su nutrida ignorancia y su sólido desatino la degradación del ser humano. Este individuo, que reflejó en sus desayunos, almuerzos y cenas cómo de se debe adorar la guerra y sobre todo a la muerte ajena, se va del panorama político estadounidense y mundial, esperando que sea para siempre. Y esperamos también que Dios no le siga hablando porque...

Por la ocasión, no por la alegría ya que como vemos por el norte las cosas no van a cambiar sino sólo de color y de entonación, he decidido publicar un artículo de Francisco Umbral, ese gran periodista y literato español que muriera en 2007, y que el 3 de enero de ese mismo año escribiera en el diario El Mundo un artículo titulado "Era la guerra", tan actual como el hambre, que creo necesario republicar en estos días donde el genocida mayor deja aún en Medio Oriente gente de su misma calaña.

Era la guerra

Era la guerra con sus limpios dientes, era la guerra con su papel firme, era la guerra de todas las guerras, que se repite siempre como una bestia negra, sin imaginación.
Vino tal que el domingo con su fiesta de pueblo y colgó tanques y hombres debajo de los árboles. Nos asusta la insistencia de la guerra, su parecido con guerras anteriores. Todos los guerreros tienen la misma guerra y todos los tiranos tienen la misma cara.

Era ayer y domingo y empezaba otra guerra. Lo que asusta en la guerra es su cara de fósil, que nace ya dejando parecido.

El domingo los tristes hablaban de la guerra, tenían el perro suelto o comiendo otros perros y hasta sus enemigos ya se dejaban ver porque sus enemigos eran hoy sus amigos y aquello iba a ser fácil como dicen los hombres de la guerra.

Qué tienen los domingos en su estructura frágil, qué traen en sus colores de muñeca violada, pero sea lo que fuere aciertan con la guerra y saben el camino, que es el de sus abuelos. No es hermosa la guerra, sino más bien enferma y llena los domingos de pleuresía y tristeza. Vayamos a la guerra como si la creyéramos, pongamos una bomba en cada corralera y así demostraremos cuántas guerras sabemos, cuántos hombres matamos, cómo acertamos siempre con el dios de la guerra, que es el campeón de bolos y suena muy despacio.
La guerra ha terminado o habría terminado si la guerra empezase de verdad un domingo, pero no empieza nunca porque ahora es guerra total y los hombres no saben dónde empieza esta historia, cómo empieza esta gente.
Ahora ya son más libres porque tienen más guerra y van coleccionando huesos de antepasados que hicieron otras guerras y por otros caminos. Esto se llama guerra y un día vendrá su gobierno, el campeón de la guerra desgritando mujeres. Se sentirá muy fuerte porque mata sin ruido. Nos iremos al cine donde empieza una guerra.
Era la guerra. La guerra llena de conventos que matan al infiel cuando ve a Dios. Porque toda guerra se hace por esto, por haberle visto o no haberle. Era la guerra con sus claros dientes asesinos que va dejando pulcros limpiabotas por donde pasa con su surco de dientes como por un surco de pena. Era la guerra de todas las guerras, que se repite siempre como una bestia cansada, como una fiesta de pueblo, como un colgajo de tanques y de árboles.
Era, sí la guerra, que ahora ha vuelto a matar descamisados y negros con un precioso camisón de rosa. Estamos en la guerra porque el yanqui tiene fuentes de petróleo en su precioso parque de muchachas. Estamos en la guerra, en puertas de la guerra, lavándonos los dientes con su papel de estraza pues a los yanquis Bush hoy los quiere negros y nos cuenta la guerra en un papel muy duro que sirve al jefe para contar su guerra, para contar sus cuentos, para un colgajo alegre de tristísima lluvia de colores donde recordará, viejo asesino, el rosario que reza con los panificadores y sus otros obreros de la Casa Blanca, lo limpios que están todos, lo guapos que han crecido, lo nobles que son todos, aunque violen a una chica, dulcemente contra la losa fría de su espalda de Virgen.

sábado, 17 de enero de 2009

Río Rojo

Hace unos días unas fotos reveladoras y escalofriantes han confirmado los actos de tortura a 29 campesinos de las provincias de Ayabaca y Carmen de la Frontera, Piura, que habrían sido realizadas por miembros de la Policía Nacional como han revelado algunas fotografías que han sido presentadas por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanaos que las recibió en forma anónima en los primeros días de enero.

A fines de julio de 2005, un grupo de manifestantes realizó una marcha de sacrificio para rechazar las actividades mineras en la zona. Fue allí cuando los agentes retuvieron y torturaron durante dos días a 29 personas en las instalaciones de la compañía Río Blanco (ex Majaz), en Piura. Julio Vásquez, uno de los afectados, sindicó en su denuncia como los autores a miembros de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes).
Este condenable hecho está pasando desapercibido en las redacciones de los medios de comunicación, ya sea por entradas de vigencia de acuerdos comerciales que van a resolver nuestros problemas, por informes al gusto de toda la platea, por el pase de Solano a Universitario, en fin, no se habla del asunto por el solo hecho de no complicarle las cosas al Gobierno, porque no creo que sean las vacaciones. Pero la cosa es grave, en este caso estarían involucradas una vez más efectivos policiales. Y a pesar que el secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Ronald Gamarra, ha pedido que la Policía Nacional entregue la relación de los efectivos que ese 1 y 2 de agosto atacaron a los campesinos y a tres periodistas, aún no se ha entregado nada.
En el testimonio del reportero Julio Vásquez, también precisa que fueron golpeados, atados y que les rociaron gas lacrimógeno en los rostros para, luego, cubrirles las cabezas con bolsas y, de esa manera, causarles la sensación de asfixia. En aquella ocasión, el campesino Melanio García recibió una herida de bala en el cuello y murió al día siguiente de la detención del grupo.

Como es de conocimiento público, desde el año 2003 la empresa Minera Majaz, hoy Río Blanco, opera irregularmente en el territorio de las Comunidades Campesinas del Alto Piura. La presencia de la minera es irregular por no contar con el consentimiento de las dos terceras partes de las asambleas comunales que exige la ley 26505, conforme ha señalado la Defensoría del Pueblo en su informe número 001-2006/ASPMA-MA. Durante dos años las comunidades afectadas trataron de usar los canales de diálogo con el Estado para exigir el respeto a sus derechos territoriales, sin lograr ningún resultado.
La opinión pública en su conjunto debe pedir que en la brevedad posible se castigue a quienes perpetraron tan horrendo hecho que por lo que se ve tiene aires de mercenarismo y de represión. Asimismo, la empresa Rio Blanco tendrá que aclarar su participación en el hecho ya que las torturas se realizaron dentro de sus instalaciones.
Desde julio de 2008 la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y la Fundación Ecuménica para el Desarrollo y la Paz (Fedepaz) presentaron una denuncia por estos hechos ante la Quinta Fiscalía Provincial Penal de Piura.
La denuncia considera los cargos de secuestro agravado, torturas, y delitos contra el pudor. Entre los métodos de tortura que expresa la denuncia figuran agresión con gas lacrimógeno, exposición a productos tóxicos, sometimiento a golpes, asfixia, permanecer atados en posturas forzadas durante largos periodos, exposición prolongada al frío, privación de agua y alimento, amenazas de muerte, entre otras.
También se supo por la denuncia de la Coordinadora que dentro de esta violación a los derechos humanos está involucrado el fiscal Félix Toledo Leiva, quien estuvo presente durante las detenciones de los agraviados, este hombre cómplice de la salvajada, también ha sido denunciado por el delito de omisión de ejercicio de la acción penal, ya que tuvo pleno conocimiento de los abusos cometidos, y lejos de promover acción penal contra los perpetradores, denunció a las víctimas por su participación en la marcha pacífica. Además ha sido denunciado el médico legista que examinó a las personas torturadas por el delito de expedición de certificado médico falso, ya que no dejó constancia de los signos de tortura que presentaban los campesinos. Por las pruebas vemos cómo se intentó que este caso pase por agua tibia desde algunos sectores gubernamentales.
Una vez más somos testigos de cómo se puede actuar cuando el poder y los privilegios lo tienen poderosos grupos económicos, multinacionales que son defendidas por los gobiernos de turno, quienes menosprecias el trabajo que realizan los comuneros de la zona, y a la vez muestran su flaco interés por la vida de miles de familias que se verán afectadas por la contaminación de una minera en sus tierras.
Y sobre Rio Blanco sabemos por la consulta popular que se intentó frustrar en 2007 por parte del gobierno actual, que el presidente Alan García y el premier de entonces, Jorge del Castillo, han sido los voceros calificados de la empresa, que intentó en esa zona dividir a los comuneros para poder entrar en la zona y dejar sin agua a todos los agricultores del Alto Piura y una provincia de Cajamarca.
El director del departamento legal de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, César Álvarez, alertó de la lentitud en las investigaciones que la fiscalía de Piura está realizando. Advirtió que solo se ha cumplido con tomar la declaración de los comuneros torturados, faltando notificar a la Policía Nacional para que envíe la relación de los efectivos que participaron de dichos actos, así como solicitar a la empresa Majaz el nombre de los funcionarios que habrían permitido el maltrato de campesinos dentro de sus instalaciones.
Por los antecedentes que hemos mostrado entre la empresa británica Rio Blanco y el gobierno aprista debiéramos comenzar a preocuparnos ya que la posibilidad de que el Ejecutivo pueda interferir en este caso es bastante predecible, tomando en cuenta que el Gobierno ha mostrado su interés por permitirle a la empresa Río Blanco ampliar su concesión minera en las provincias de Huancabamba y Ayabaca, a lo largo de toda la frontera piurana con Ecuador, lo cual han advertido algunos periodistas y este blog al finalizar el 2008.
Recordemos que según el artículo 71 de la Constitución del Perú, los extranjeros no pueden poseer propiedad dentro de los 50 kilómetros de las fronteras, a menos que se declare de necesidad pública su participación, expresamente declarada por decreto supremo aprobado por el Consejo de Ministros conforme a ley.
Sobre el papel de Rio Blanco en otra zona del norte del país, hay que indicar que García sacó un decreto supremo para permitir la explotación minera en la frontera, pero sin antes haber tener los resultados de los estudios sobre el impacto ambiental de la minería en la zona, lo cual es fundamental para otorgar una licencia. Acá notamos cuánto respeto muestra el doctor García por la vía de sus compatriotas. O tal vez esté esperando crear otro Cerro de Pasco.
Sobre las torturas sólo puedo decir que es otra muestra para saber hasta dónde puede llegar el autoritarismo de los que tienen al poder podrido y la impunidad de su parte. Sobre el papel del Poder Judicial en este caso para ubicar a los depravados individuos de uniforme sólo espero que caiga en las manos de algún juez que no haya caído aún ignominia.
Por último, sobre el protagonismo solapado que tendrá el Ejecutivo en el caso es indudable. Pero más notorio es la confirmación que nos deja nuestro Dignatario sobre su casi nulo propósito de condenar, juzgar, ni si quiera indignarse por los casos de violación de derechos humanos. Pero en verdad creo que pido mucho, porque, ¿con qué cara podría hacerlo? Además, ya hemos escuchado de su parte todos los calificativos peyorativos que se merecen los que cuestionen o rechacen la "inversión". Qué lisura ir contra “el progreso”, contra “más puestos de trabajo”. Qué poco importa en estos días lo que piense el pueblo, lo que necesite el pueblo, qué mucho importa –ahora- el ego de un hombre a un partido pegado.

viernes, 9 de enero de 2009

La muchacha del nombre con la letra adhesiva

Me dijo que se llamaba Helena y, abriendo los ojos con suma coquetería, me advirtió, “Helena con hache, por si acaso”. Está bien, con hache, concluí. Noté que al haberme hecho saber que su nombre incluía a la letra hache como introducción, me iba a modificar o replantear -supongo que para bien por la entonación y simpatía de la advertencia- mi opinión sobre ella. Me la estaba presentando César, un amigo del trabajo; Helena había ido a conocer el trabajo de uno de sus mejores amigos y a la vez invitarlo al matrimonio de su hermana a quien César conocía y apreciaba.

“¿Tu nombre es con C y K, no?”. Sí, J-A-C-K-S-O-N, Jackson, respondí. Hasta ese momento no sabía el porqué de esa fijación en la composición de los nombres. Me tocó platicar con ella unos minutos mientras César terminaba su trabajo. Llegó a caerme simpática. No dejaba de hablar del hermoso vestido de bodas de su hermana y lo describía con tanta minuciosidad que parecía haber sido ella quien lo diseñó. Dentro de las pocas veces que me tocó intervenir le contaba algunas anécdotas de la boda de un amigo de la universidad (de hace dos meses), cuando de pronto un gesto suyo -como si algo se le ocurriera- me hizo callar de manera instantánea, “Los pases son dobles, César de seguro que va con Ximena, con equis, ¿la conoces?” Sí. “entonces le voy a dejar otro pase por si te animas a ir”. Gracias, atiné a decirle y siguió hablando, ahora ella, de sus anécdotas en bodas. Tenía la virtud de contar y describir de manera genial cada historia, eso llevó a que la “conversa” sea entretenida. Llegó César y salimos juntos de edificio. Me tocó despedirme en la esquina, ellos doblaron a la derecha, yo crucé la Av. Angamos.

No había tenido tiempo ni espacio para preguntarle a César por su particular amiga. Pero la idea de volverla a ver y conocerla un poco más en esa boda rondaba de rato en rato en mi cabeza. Sentía curiosidad de saber la razón de tanta aclaración por los nombres, por saber si era verdad que le quedaba tan bien como decía el vestido a su hermana. Por otro lado, también estaba la idea de que talvez sólo hubiera sido una coincidencia y, por tanto, una conjetura errónea; una curiosidad vaga.

En los días siguientes le hic e algunas preguntas a César de poca relevancia e inexactas a lo que quería saber en verdad. No quería tampoco que piense que me parecía extraña su amiga. Quedamos en ir a la boda, él con Ximena y me incitó a que invite a alguien. Le dije que ya en ese momento, pero pensando en lo que me tenía intrigado ni me molesté en invitar a alguien, pues había aceptado la invitación exclusivamente para dos cosas: para conocer, hasta donde se pudiese, a Helena, no de Troya sino a la de los ojos grandes y coquetos, a la que sintió necesidad de presentarme también a la primera letra de su nombre; y para ver que tanto de cierto tenía en la descripción de su hermana y de su vestido.

Ese sábado llegué a las cinco de la tarde-como habíamos quedado-a la casa de César y salimos a recoger a Ximena, me preguntó a quién recogeríamos por mi parte, y le respondí que a nadie, que no había podido ubicar a ninguna amiga. “Eres un quedado”, me dijo. Así parece, le contesté. Recogimos a Ximena con el retraso que ya me lo había planteado por ser ley entre las mujeres, y llegamos a eso de seis y veinte a la iglesia. La boda también se había retrasado por esas cosas-estoy seguro-de las tradiciones que te llevan a poner énfasis en el retraso de la novia como queriendo dejar el momento telenovelesco en aquel evento dizque provocador de la unión de una pareja para toda la vida.

Ahora, al ver a la novia en verdad añoré que ese pacto durase toda la vida porque, no podía imaginarme-y tampoco quería-ver a aquella mujer sufrir. Estaba ¡fantástica! Y ese vestido parecía ser sólo una extensión de su figura. Helena no había exagerado y, eso me agradó más aún. La ceremonia fue bastante rápida, yo trataba de ubicar a la chica que me había llevado hasta allí, que tenía además, como otra virtud, el no exagerar, excepto en lo de la fijación en las composiciones de los nombres. Aunque esa exageración-para variar- también me encantó.

No pude ubicarla hasta cuando llegamos a la recepción. Fue un discreto y desalentador saludo desde lejos, se le notaba ocupada. Ese comienzo me restó el plus con el que llegué. Mientras tanto, no dejaba de observar a la novia. Nunca me le acerqué ni siquiera para confesarle ese franco deseo de querer verla feliz –repito, con alucinado deseo-, toda la vida.

Por la falta de plática y de baile, por estar concentrando en la arquitectura del lugar y en los rostros que se me cruzaban, me la pasé toda la noche con una copa en la mano, no desaprovechaba ninguna oportunidad que me diese el mozo al por mi costado. Conocía casi todos los rostros de aquella fiesta, pero no ubicaba el de Helena. Me sumí en un profundo desconcierto mientras me preguntaba: A qué hora se me ocurrió venir a esta fiesta a la cual no pertenecía ni de casualidad.

César y Ximena no refresaban hace un buen rato de la pista de baile. A eso de la una traté de caminar por donde se pudiese, para no parecer parte de la decoración o un típico tipo monse plantado en una esquina de alguna buena fiesta. Traté de ubicarme por la puerta principal para regresar si era necesario a esa apacible esquina. Luego de caminar sin brújula tratando de ubicar mí esquina, ubiqué a Helena conversando con otra chica. Después de ese vago saludo de hace unas horas no encontraba otra excusa para acercarme a ella. Estaba como cuidando algo y medio apagada. Eso me detuvo más, aunque los martínis habían sido el mejor combustible para hacer girar mi planeta.

Se quedó sola después de un rato, tardé diez minutos para tomar la decisión de acercarme y otros diez para estar frente a ella.

-Hola Helena…con hache -dije arrepintiéndome de eso último.
-Hola. Bien, que tal -me respondió sonriéndome-, cómo la estas pasando.
-Mira ehh…súper. Está bastante buena la fiesta y tu hermana preciosa, aunque hace rato que no la veo.
-Te lo dije -me siguió diciendo- me encantó verla feliz y preciosa aunque fuese un rato.
Se me vino a la mente todo ese temor, que contenía, de ver a Alessandra -la novia- sufrir después de escuchar ese comentario.
-¿Qué pasó? –pregunté.
-No pude verla más que en la iglesia y, acá estuve con ella sólo un ratito ya que tuve que retirarme por unos problemitas que se me presentaron –me decía, mientras miraba bastante concentrada una copa vacía que sostenía en la mano derecha.

Eso me tranquilizó un poco, por la ahora esposa de un tal Maguiña, pero no me gustó el semblante que estaba poseyendo a Helena frase a frase. Tomé una copa a la volada –pidiendo las disculpas del caso al mozo- y la invité a conversar afuera para más comodidad. Aceptó, deja la copa en una mesa y fuimos a la puerta lateral. Buscamos unas sillas mientras las ubicaba cerca, la brisa y el sonido del mar descontrolaron la velocidad a la que giraba mi planeta, pero me recompuse por no desaprovechar hasta donde había llegado y también, por respeto.

Acomodámos los asientos en silencio y sólo se me ocurrió decir.

-Mi segundo nombre es Noé, por si acaso Jackson te parece desesperante.

Sonrió y sin darme tiempo a decir algo, dijo “no hay problema con Jackson, no te preocupes. Noé suena bien pero te llamaré Jackson”.

Su respuesta no fue alentadora como tampoco lo que dije. Ella también llevaba algunas copas en la mirada y eso me tranquilizó un poco. Le pregunté por qué se había perdido la fiesta de su hermana.

-Mi enamorado quería ir a un compromiso que tenía, y me pidió que lo acompañe.

-¿Pero no sabía de la boda de tu hermana?

-Si sabía, estuvo en la iglesia conmigo y quedamos en ir después un rato a su compromiso. Traté de convencerlo y lo traje un rato a la fiesta pero… tuvimos que irnos al rato nomás.

-Que bueno.

-qué.

-lo inseparables que pueden ser, o sea, cada uno tenía un compromiso impostergable y, hubiesen podido ir cada uno al suyo, ¡pero qué inseparables!, le sigues los pasos a tu hermana.

-No creo –dijo, acompañando su gesto con una sonrisa irónica y mirando al cielo.

-Y, cómo se llama tu enamorado.
-John.

-¿Con hache también?.

-Sí, pero que tiene que ver eso.

-Fue una observación- dije. La cara me comenzó a arder. Y, él dónde está ahora –le pregunté, mientras tomaba un sorbo del martíni.

-No sé, discutimos, yo regresé. Él dónde estará.

-Tengo una curiosidad desde el día que te conocí...

-Cuál –me dijo. Tomó de mi mano la copa y tomó un sorbo.

-...¿Por qué me aclaraste que tu nombre comenzaba con hache con tanta entonación?

-Porque mi nombre comienza con hache, pero es difícil que lo sepas por las razones que los dos sabemos.

-Mmm.

-¿Qué?

-O sea que tu nombre es particular y querías hacerme saber de su singularidad.

-No es para tanto.

-Eso pensé –le dije mientras miraba sus ojos redondos y obnubilados.

Sentía que estaba cayendo en una conversación sin fondo ni argumento, pero no podía detenerme. Ella en ese momento comenzó a cambiar de gestos y su sonrisa -mientras hablaba- era cada vez más repetitiva. Sentía en su ojos júbilo y en el movimiento de sus labios, gracia y sinceridad. Era como aquella primera vez. Sonreía, abría sus delatadores ojos sin reparo y yo me concentraba más en mirarla.

A eso de las tres y media de la mañana, mientras nos divertíamos -a nuestra manera- conversando, mirándonos girar el uno al otro. Nos sorprendió una señora y la llamó a un lado, en ese momento aproveche para intentar uniformizar mis sentidos. Regresó, me dijo que tenía que irse; que había sido un placer y un buen tónico contra el mal ánimo hablar conmigo.

-Chau, Jackson Noé- me dijo. Con sus dos manos apretó mi mano izquierda y, yo la miraba como queriendo no dejar pasar ningún detalle.

-Adiós, un gusto –me despedí.

Me quedé un rato en mi silla y para no seguir asesinando mis aciertos decidí regresar a la fiesta para buscar a César e irnos. Pero nada. No los ubiqué, di un vistazo rápido a todo el lugar esperando ubicarlo por última vez, busqu la puerta principal y tomé un taxi.

Aquel domingo desperté tratando de recordar todo lo que había pasado por la noche como hace uno para recordar los sueños. Al siguiente día a la hora del almuerzo me encontré con César.

-Quedado, qué pasó el sábado.

-Nada, por qué.

-No me han dejado de llamar preguntándome por ti.

-¿Si?, espero que la novia.

-No, fue la hermana de la novia, quien me pidió tu número de celular y tu correo.

No cambié de expresión porque sentí que no debía hacerlo. César había aprendido de mi a molestar muy bien de esa manera. Cambié de conversación como saben hacerlo los vergonzosos. Esa noche recibí un mensaje que decía: “Hola Noé, ahora te llamaré así, ya no me interesan los nombres con agregados, me entiendes no? estamos en contacto”

Sabes que te entendí, y como te lo prometí, no lo diré nunca, quedará entre nosotros. Además, ya cambiamos de hábitos y más raros aún ¿no? Perdonen que haya comenzado esta historia con una duda que encerraba una certeza inconfesable, pero es que a veces puedo ser tan quedado en verdad, para decir simplemente que la amo y que no quiero hacer otra cosa que, contemplar sus ojos grandes y dormilones, contemplar su alma mientras corre. Este articulo surgió queriendo hacerle saber a Helena que la necesito.

miércoles, 7 de enero de 2009

salutación (para los que recién empiezan el año)

Año nuevo en la sangre de los asesinados.
Año nuevo en la sala de torturas
y en el ojo del hombre prisionero
donde un tiempo sin sol hace su nido.
Año nuevo en la mesa del tirano
y en la percha vacía del destierro.
Año nuevo en la madre y en el hijo
separados tan sólo por un puente.
No tienen año nuevo los pueblos como el mío:
será nuevo paisaje, pero la misma ausencia;
será pañuelo nuevo, pero la misma lágrima;
será nueva mortaja, pero distinta muerte.
Pero violo el contrato con mi alma
y créceme en el pecho un abrazo tremendo:
felíz año, arbolito de mi calle,
feliz año, baúles de mi casa...
Que tenga feliz año
la sombra ya sentada de papá,
los sueños nacionales, las gaviotas y el mar.

Feliz año, dolor,
rabia del pueblo, odio del justo,
cólera del santo;
feliz año fusil
enseñame a cantar los años nuevos.


"salutación" es uno de los poemas más hermoosos, nostálgicos y combativos de Juan Gonzalo Rose, ese poeta tan comprometido con la sociedad Latinoamericana en general, y con la peruana, en particular. Lo escribió en el exilio en México y forma parte de su poemario "Canto desde Lejos". Y lo he traído a la memoria a propósito de los sucesos que insultan el sentido común en Medio Oriente, en Gaza para ser más precisos, donde, como hemos podido ver en los últimos días, está ocurriendo una masacre, una matanza principalmente de civiles -y entre ellos la mayor parte son niños y mujeres-. ¿Qué espera el mundo para reaccionar ante tal abuso de poder? ¡Qué esperamos todos para parar la pérdidas de vidas en un pueblo que sólo busca ser un Estado en su tierra! Sabemos que nuestros gobiernos en este lado del mundo no sentarán una posición firme al respecto, sino que sólo expresarán su tibiesa a consecuencia de la sumisión que tienen ante la banda que dirige los Estados Unidos de Norteamérica y, también, -por qué no decirlo- la pleitesía que le rinden a los poderosos grupos económicos que son de origen judio en muchas naciones de América y Europa.

Señor Alan García, primer mandatario del Perú, retire a nuestro embajador de Tel Aviv, como una acción de protesta, de indignación, si no es con usted la cosa, hágalo por la gente que aún siente respeto por la vida humana. En estos momentos quisiera escuchar a Mario Vargas Llosa diciendo algo, así sea alguna burrada en El País. Porque nos sorpendería si condenace este nuevo holocausto. A todos los líderes de opinión, me gustaría escucharlos hablando sobre el tema, porque reflejarían sus grandezas y sus pequeñeces al público. En suma, quisiera que Jahvé se haga algún milagro y detuviese a su pueblo. Para poder creer recién aquello que me repetían en la infancia, eso de que ese Dios perverso y violento del Antiguo Testamento o Antiguo Pacto se convirtió en ese Dios de amor que proclamó Jesucristo a orillas del Jordan.
PD. También es condenable que Hamás siga lanzando cohetes en la frontera sur con Israel, y que exponga a su pueblo al terror sionista.

domingo, 4 de enero de 2009

El pueblo palestino, a diferencia de nosotros, no puede esperar desde un palco, porque la muerte los ha invadido

El 31 de diciembre leí muy temprano en Elpaís.com que el Gobierno israelí, presidido por Ehud Olmert, no pretendía parar el ataque genocida contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Dijo: “La ofensiva de Gaza ha comenzado y no concluirá hasta que se hayan logrado los objetivos. Seguiremos de acuerdo con nuestro plan”. Ayer sábado 3 de enero, octavo día de bombardeo, el Estado sionista de Israel decidió invadir la Franja con sus soldados esperando acabar con el movimiento Hamás, cumpliendo así su amenaza de atacar por cielo, mar y tierra esa zona de la desmembrada Palestina tan golpeada ya por la pobreza y el ambiente de conflicto en el que ha vivido desde hace 60 años.

Desde la invasión terrestre de ayer han aumentado en más de cincuenta el número de víctimas, sumando más de 500 desde que se iniciaron los bombardeos, el ejército Judio sigue matando niños, mujeres y ancianos o a quién ose ponérsele al frente en protesta, y la justificación que usan los sionistas es que tanto reclamo sólo debe tratarse de una absurda militancia en el “grupo terrorista de Hamás”. Israel se olvida que la rabia y la impotencia del pueblo palestino es histórica y sobre todo coherente e indesmayable.

Los hebreos han rodeado la ciudad más importante de la Franja de Gaza con tropas y tanques, y sólo tienen como tarea, además de matar, disparar proyectiles y fuego de ametralladora contra supuestos militantes, mientras combatientes de Hamás contestan con morteros y cohetes.
El ejército de Israel es el más poderoso de Oriente Medio y a pesar de ello los militantes del Movimiento Hamás han seguido desafiarlo lanzando cohetes al sur de Israel.

Mientras tanto, como diría Silvio en una bella canción, una comitiva diplomática de la Unión Europea ha viajado a la zona en conflicto para lograr un alto el fuego en la Franja de Gaza, a pesar de que hace pocos días sostuvieron que los bombardeos a la Franja por parte de Israel son en defensa propia y que tienen todo el derecho a hacerlo. Esta misión ha reconocido que la tarea de convencer a las partes para que abandonen la lucha será muy difícil.

Autoridades del Gobierno israelí dijeron que el Estado judío se había propuesto varios objetivos. Dos de ellos son debilitar a Hamás asesinando a sus militantes y destruyendo su arsenal de cohetes y establecer una disuasión para que el grupo esté menos dispuesto a lanzar cohetes a través de la frontera.

El presidente de Israel, Shimon Peres ha dicho, en una entrevista con el programa de ABC News “This Week”, que Israel “no pretende ocupar Gaza ni aplastar a Hamás, sino eliminar el terror. Y Hamás necesita aprender una lección real y seria. No lo están entendiendo”. Según la información que nos llega desde la misma Franja, la cifra de muertos palestinos contabilizada por autoridades médicas en los nueve días de la Operación Cast Lead, ascendió a 512. Una agencia de Naciones Unidas dijo que al menos un cuarto de los muertos eran civiles. Un grupo de derechos humanos palestino dijo que la proporción de civiles era del 40 por ciento. Por su parte, Israel ha sufrido hasta el momento la baja de un soldado y de cuatro civiles. Podemos creerle a un persona que dirige un país que ha abusado siempre del poderío con el que ha contado, apadrinado en Occidente por Estados Unidos, otro país que pasa por alto las leyes internacionales. Qué podíamos esperar de uno de sus ahijados.

Lo cierto es que ahora, que las amenazas del Estado Sionista se han cumplido, de atacar hasta el final y a toda costa a Hamás, hasta darle un a lección –seguramente divina- los más de millón y medio de palestinos defenderán su territorio y su dignidad hasta el final, más allá de la militancia que tengan, porque los propios dirigentes de Al Fatah se han comenzado a preocupar por la tibieza que ha mostrado Abbas frente al genocidio israelí, condenado por todo el mundo musulmán y mundial, pero que como se trata de un fundamentalismo religioso, dichos pedidos han caído en saco roto.

Por ejemplo, en Cisjordania cunde la frustración, los palestinos están exhaustos y rabiosos con los invasores, pero a la vez están decepcionados con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna Cisjordania, y con la endeble reacción ante la masacre de su presidente, Mahmud Abbas.

"Hay que detener la negociación con Israel", dice un líder juvenil en Belén. Este joven dirigente nos da algunas pistas que nos podría llevar a afirmar la lucha no sólo será de Hamás sino de todo el pueblo palestino. Munther Amira es el líder de las juventudes de Fatah en Belén. Y tras hacer notar su rivalidad con los islamistas de Hamás, señala: "La gente está muy enfadada con la ANP. No podemos hacer nada. Hamás está ganando popularidad en Gaza y también en Cisjordania, y la división entre los dos territorios se acentúa". Amira admite que su partido podría haber optado por un camino más contundente. "Hay que detener las negociaciones con Israel y recomponer nuestra unidad. Negociando, no hemos conseguido nada para la gente".
Nader Abu Amsha, vicealcalde de Beit Yala, pueblo lindante con Belén, también es otro dirigente que se siente “amargado”, pero este es seguidor del izquierdista Frente Popular, esperaba una actitud acorde con la gravedad del asalto israelí por parte del Gobierno.

"La población tiene la impresión de que la Autoridad colabora con Israel. Al menos podrían haber presionado a Egipto para que abriera la frontera, pero no hacen nada", agrega Abu Amsha.

Así que no sabemos cuánto tiempo durará este nuevo holocausto, que, como pasó en Irak, sucede en nuestras narices, sucede a pesar de la condena internacional, a pesar de que el Dios que supuestamente defiende al pueblo Judio es ese Dios que por estos lares dicen que es Amor. En fin, me aúno a la condena internacional al gobierno israelí que sólo busca sacar de carrera al único movimiento palestino que podría frenar sus aspiraciones de domar palestina, como lo está haciendo con Abbas. Esperemos que no siga muriendo más gente inocente, esperemos que esta nueva estrategia israelí sea al final su talón de Aquiles y seda a la presión de la Comunidad Internacional. Esperemos, nosotros que podemos, a pesar de que la muerte seguro no esperará a un niño, anciano o mujer en esa “tierra prometida”, que de seguro no esperó a nadie hace segundos, cuando caía otro palestino defendiendo su tierra y su honor, pisando, precisamente, su tierra.


Las imagenes a continuaciónb sólo son una pequeña muestra del terror que se vive en Medio Oriente, la cual es injustificable, pero si necesario para el fin sionista de Israel: dominar completamente palestina, o la tierra prometida, como dicen.