miércoles, 12 de agosto de 2009

Con el mismo estado de ánimo de las últimas semanas

He comenzado a leer nuevamente poesía, en verdad he comenzado a leer más de todo que en los últimos tiempos, el espacio que me sobra, que es mucho, desde hace poco, lo estoy dedicando a una de mis terapias favoritas cuando me reencuentro con la soledad. Y es leer. Qué bien le hace a mi espíritu este estado. Y ahora he encontrado unos poemas más que me gustaría mostrar. Y van dedicadas a la nostalgia, a esos buenos momentos que pasé con una buena compañía, entrañable compañía. Así como de los de Benedetti, están dedicadas a la esperanza, a mi empuje de remar río arriba. Los versos que estoy publicando, como los del anterior post, no tienen figuras femeninas como motivos como pareciese, sino simplemente imágenes que guardo en mi caja fuerte.

¡Qué risueño contacto!

(Jaime Sabines)

¡Qué risueño contacto el de tus ojos,
ligeros como palomas asustadas a la orilla
del agua!
!Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!

¿Quién eres tú?!Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.


A Leonor

(Amado Nervo)

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos... Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!



Los formales y el frío

(Mario Benedetti)

Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


jueves, 6 de agosto de 2009

Pidiendole apoyo a Benedetti

Hoy quiero expresarme por medio de la poesía, y elegí a Mario Benedetti, ese gran hombre y poeta que nos abandonó hace poco. La elección de los poemas es claro que tiene una intencionalidad de mi parte, mi timidez en estos menesteres me llevan a no ahondar mucho en el tema. Además, creo que ser más explicito sería un desatino bobo. En este grupo de poemas falta uno que no ubico, pero ni bien lo haga lo agregaré. Todos estos versos, para mí, están ligados, tienen algo que ver. Pero sobre todo tienen que ver conmigo hoy, a pesar de una nueva negativa. Disfrútalos, y, no piense mucho, sería mejor que actúe.

Credo

De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular.

Canje

Es importante hacerlo

quiero que me relates
tu último optimismo
yo te ofrezco mi última
confianza

aunque sea un trueque
mínimo

debemos cotejarnos
estás sola
estoy solo
por algo somos prójimos

la soledad también
puede ser
una llama

Hagamos un trato

. Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Lento pero viene

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme

demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada

iluminando viene
las últimas ventanas

lento pero viene
las últimas ventanas

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con angeles maltrechos
y fieles golondrinas

despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos

los recuerdos yacentes
y los recién nacidos

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días

con una estrella pobre
sin nombre todavía

lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar

cada vez más nosotros
y menos el azar

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene

Lovers go home!

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.

Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.

Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos

No te salves


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.


martes, 4 de agosto de 2009

La Traición del mundo (La primera versión de un artículo ya publicado)

La traición se pasea por el mundo como Estados Unidos en nuestras mentes. Así es, y en su caminar sólo tiene como única convicción tomar el protagónico de una escena donde sea mínimo uno el afectado. Puede tomar por asalto a un hombre que se dirige a casa con alguna sorpresa atinada para la mujer que ama y adora, e influir en el gesto más sencillo de una muchacha guapa para que ese ejemplar marido se convierta en el próximo vil hombre en engañar a su esposa.

O, de repente sorprender en alguna reunión familiar a una desprotegida convivencia y dar los últimos pormenores para desaparecer a ese hermano que se está entrometiendo con tus intereses de querer ser el único responsable y heredero de esa pequeña fortuna que los padres de ambos construyeron. También, puede toparse con un Jefe de Estado y llevarlo al patético caso de traicionar sus propias ideas y promesas, por no afectar algún burdo compromiso con tipos de mala calaña; entonces, la Traición volverá a ese hombre, insalvable.

Es tan sencillo caer en sus manos como en las de Carmen Electra, así de fatal y profético se vuelve la Traición en este mundo, menesteroso ya, de humanidad. También terminó inmiscuyéndose en las buenas películas, en el fútbol, en las novelas de flauberth. Se ha convertido ya en parte de la vida, hasta nos hemos vuelto unos expertos creando métodos infalsificables, para que no nos sorprenda en algún momento la infausta noticia de una traición.

Hasta lo que creemos que es sólo un puñal de utilería, de alguna película, es realmente un puñal que no posterga su oficio aun con las cámaras apagadas, y la señal en algunos individuos de “No Apuñalar” en la frente, no es suficiente.

Según la Biblia, la traición existió desde antes de la creación del mundo, cuando un ángel llamado Lucifer decidió traicionar la confianza de (su) Dios y crear su propio reino. Debe ser entonces una herencia, como lo es la muerte.

No se me hace difícil confesar que, cuando me tocó enfrentar éste encuentro, cambió mi perspectiva de la vida y de los gestos. No sé si se me he hizo más difícil o más fácil ubicarlo después de ese día, pero era una alternativa constante y nociva. De repente sea por haber recibido el agudo puñal en el pecho y no en la espalda, como tiene ésta por costumbre.

Y, mientras tanto, ya le tocará a cada uno encontrarse con este personaje impostergable en los actos de cualquier ser humano. Cierto, unos podrán luchar contra éste, como luchan contra los vicios o la rutina, ahí la agudeza de su peligrosidad. Desde mañana trataré de ser un poco más confiado, como antes, esperando que se haya cansado de ubicarme y, de ver mi cara resignada.

Quién sabe, de repente un día, la traición se encuentre en su propia escena queriendo ser infalible y se descubra en algún espejo, desgraciada ya, con sus propias fuerzas e intensiones. Se dará cuenta de que en este planeta de seres raros, todo puede darse, hasta su propia traición. Pero de algo estoy seguro: el hombre ni se dará cuanta ni celebrará esta autolección. Y si, suponiendo, claro, que en ese momento aprenda la lección, seguro que inventaremos otro puñal, más exacto y cruel para que nos desasosiegue, y no nos alerte de perder la costumbre, porque así somos de irracionales y masoquistas. Así de traidores con nuestra especie y nuestro planeta.

Y quien crea que esto sólo es delirio, no sabe realmente el trabajo que cumple la Traición en estos días y peor, ignoran para quien trabaja.

sábado, 1 de agosto de 2009

No eres tú la de la silueta en la ventana ¿o sí?

Encontré este escrito entre mis papeles, debo de haberlo escrito hace unos cinco años por lo menos, pero ahora sólo lo publico por inercia, porque me vuelvo a encontrar con la soledad, y porque no tengo nada de ganas de escribir nuevamente sobre ella. Me hubiera gustado cambiar algunos detalles como el final, porque ahora es diferente, pero no quiero complicarme la existencsia, así que ahí va.

La soledad nunca dará la cara sino sólo su compañía, porque si lo hiciera perdería sus virtudes, porque tendría el rostro de esa persona que te mandó al exilio y te condenó hasta que el recuerdo y la entonación de la letra Hache lo toleren. La soledad te pregunta siempre por los amigos, por el precio de dólar, por tu gastritis crónica, pero nunca por una mujer, ni por tu madre. Se juega todas sus cartas, como sabiendo, que ella también sufrirá de desolación.

En compañía de la soledad olvidas que tienes los labios resecos y el pantalón flojo, que los zapatos se lustran todos los días, y esas cosas que nunca olvidabas cada mañana. Hasta olvidas la ubicación del teléfono. Así de peligroso es la soledad, así de anestésica

También tiene como virtud, por ahí, el hecho de descuidarse y, uno ¡zaz! comenzar a recordar esa ultima vez que llegaste a tener a tu presoledad entre los brazos y, más exactamente, en tu cama. Pero hay momentos nocturnos en los que la soledad se disfraza de fatiga y te hace odiar a tu pasado. Ese es su trabajo al fin y al cabo.

La soledad es una experta en vender bisutería y consolación, sabe lo que no necesitas y te lo vende para comprometerte con el tiempo y con su espalda. Un detalle más que seria bueno notar es que esta dama está siempre donde tú quieres que esté -si doblas a la derecha, ahí está, si lo haces a la izquierda, igualmente-, no se pierde, sea cual fuese, tu conversación silenciosa.

No usa maquillaje, y sus caprichos son bocanadas de mujer. Tal vez ahí uno de sus debilidades, pues la naturaleza del exiliado es volver a su terruño con la esperanza de que ahora no puedan expulsarlo con ninguna arma de género. La soledad tiene la silueta bien pronunciada -creo que es suya, eso espero- que te distrae y te hace buscar siempre la ventana.

Cuando no me canso de mirar el techo y de construir una historia en cada detalle (que nos preocupamos en colgar o colocar en mi cuarto) entiendo que debo seguir con esa inercia para no morir de un infarto. Ahora me sucede que sólo encuentro deudas en mi caja fuerte, o sea mi buró, donde guardo todos esos sentimientos y todas esas cosas que creo importantes. –Presoledad-, creo que me olvidé de las pequeñas cosas ¿no?

Recuerdo un día que mi presoledad volvió, con su nombre en mi celular como llamada perdida y, la soledad me convenció, de que había sido una provocación de la tristeza y no respondí la llamada. La soledad te vuelve cuerdo, te hace preocuparte por lo que comes y por lo que has dejado de hacer por estar en el Internet buscando distracciones de otra índole.

En suma, la soledad te vuelve confesor de tus desgracias, pero espero que mi Presoledad entienda que, al último, es sólo una manera, de regresar a lo siguiente, de tele transportarse al mismo lugar, de reconocer tu silueta “…así de bello es amarte”.