viernes, 31 de julio de 2009

El Perú y sus tribulaciones

La política del país ha ido acomodándose en la profundidad de ese abismo que adoptó como Casa de Gobierno. En los últimos tres lustros el modelo económico neoliberal ha tomado la impostergable tarea de vendernos a los “mejores” postores, prometernos cifras azules y a firmar tratados “si o si”. Y este discurso nos lo cuentan con la misma profundidad que la de un secreto de algún libro de autoayuda.

Mientras tanto, nuestros hermanos amazónicos comienzan a cumplir sus últimas profecías del apocalipsis, una de esas profecías viene con seres parecidos a ellos, pero sin el escrúpulo ni el respeto ni el miedo de su gente, también se va cumpliendo eso de que también vendrá la muerte por el aire, que marcaran sus cuerpos, que los ahogará poco a poco y también de golpe.

Nuestros hermanos de Cajamarca sufren el sometimiento del poder del dinero, del gamonal blanco pero ahora con lengua extranjera, contaminan su colchón acuífero con la sinvergüencería de un “apretón” de combi, han espantado –por las buenas y por las malas- a todos los comuneros de alrededor de la mina, para no darnos la razón de que si siguieran ahí morirían dependiendo de las dosis.

Nuestros hermanos de Marcona sufren las consecuencias del abandono –o de la vista gorda- del gobierno y son maltratados por una transnacional China que piensa que acá tuvimos unMao tse tung. Y Camisea –que iba a ser el alivio que necesitábamos para no sufrir por hidrocarburos por unos veinte años- nos cuenta otra historia, ahora sucede que se priorizará la venta a México y próximamente a Chile, para nosotros, si sobra, si lo llegamos a necesitar. Habrá si no se siguen reventando esos tubos truchos.

Telefónica cobra lo que quiere, negocia con el Gobierno para bajar los tarifas y las baja, pero no informa que ha bajado las tarifas y en consecuencia el promedio de minutos que tenias para utilizar. Lan vuela por aires peruanos sin pagar porque así lo permitió este Gobierno y los anterioresa, y cuando sale a la opinión publica el ministro nos dice que no podrá cobrarle los millones que dejó de pagar porque están amparados por la ley peruana.

Y la culpa no es exclusivamente de estas empresas, sino del que debería ser el regulador, el responsable moral de hacer respetar la casa. Muchos de los atropellos que cometen las transnacionales están apoyados por un inciso en los contratos, eso sólo refleja insuficiencia mental y moral de los negociadores. El canibalismo neoliberal fue creado para el bien de los que sólo pueden vivir haciendo el mal, para reforzar la conciencia de los que creen que desminuir en un 1 % al año la pobreza tiene un costo necesario: vender su patria.

El doctor García, que es un experto en magia clásica -por las cortinas de humo-, y un inventor de promesas inverisímiles para este sistema, en la última campaña electoral prometió- para variar- cambio responsable; nos dice que todo anda bien, que nos falta pero que llegaremos a la meta: igualar o superar a Chile. A dónde llegaremos con eso, no sé.

El Perú está achacado, el 28 de Julio de 1821 debió ser uno de días en los que cayó enfermo el Dios de Vallejo. Nacimos mal y su gente la padece hasta hoy. Un escritor peruano contemporáneo dijo que el Perú no fue pensado, en realidad podemos dar muchas respuestas, porque la causa a tan grave situación pudo venir de cualquier punto cardinal, de cualquier desvarío en la expansión del universo, aun de un estornudo metafísico.

martes, 28 de julio de 2009

Patria, feliz día

Las Fiestas Patrias traen siempre más preguntas que respuestas. Preguntas que a veces suelen ser las mismas de años pasados, de decanas pasadas, y podría decirse que de siglos transitados. Pero hoy, 28 de julio de 2009, día en el que recordamos aquella fecha solemne de la proclamación de la independencia del Perú, mi patria, me digo hasta qué punto podrá llegar el caos y el desgobierno de estos 188 años de historia republicana. Y sucede que mi inquietud termina siendo parte de esa porción de preguntas que no sabremos respondernos mientras no lleguemos a pensar en el futuro antes que en el presente, que es lo que hizo y hace toda la dirigencia política que le ha tocado en algún momento tomar las riendas del Perú.

Federico Engels dijo alguna vez que la historia nos ha enseñado que los hombres no han aprendido nada de la historia. Es ironía pura aquella frase, pero cierta al fin y al cabo, desgraciadamente cierta. Pero hoy, que me siento tan peruano como un día de marzo o de octubre, no puedo dejar de expresar ese sentimiento inmenso y pleno que me produce ser peruano. De creer en mi país, no en los gobernantes, sino en el pueblo, en los peruanos de las distintas cultural que cubren de calor y de ideas cada kilómetro de territorio. Como joven, creo en los jóvenes, y creo que tendremos que ser nosotros los que busquemos cambiar los caminos truncos que ha construido la clase política generación tras generación. Creo, en suma, en un país de líderes entregándose a la causa del progreso y la justicia social.

Uno, para sentirse peruano, tiene que conocer el Perú. Y conocer el Perú en verdad no es fácil, por eso debe ser que muchos no entendemos las conductas de ciertos compatriotas y, más bien, los juzgamos con nuestros principios y patrones de vida, los que en muchos casos también son ignorados por éstos.

Somos un país de contradicciones. Multicultural, pluriracial, un conjunto de sociedades que no tienen el respaldo de un Estado consciente de las diferencias que unen a los peruanos de las distintas latitudes y altitudes del territorio patrio. Por eso, hoy que escuchaba el mensaje a la nación del presidente Alan García Pérez, se me vino la pegunta repetitiva y nociva de no saber hasta cuando sufriremos los embates del caos y el desgobierno. No esperaba nada del mensaje, pero a veces los sortilegios, la perorata frívola te invita a pensar en esa figura que se llama desgano, desesperanza. Pero no, no puedo permitir que el mal menor gane la batalla.

Por eso es que me he animado a escribir estas palabras, donde sólo quiero reflejar mi optimismo, mi fe en que ya es hora de un giro de timón en el rumbo del país, no hablo de revoluciones a lo siglo veinte, hablo de ideas imponiéndose a las viejas ideas, a las malas ideas, a las ideas individualistas y egoístas de algunos sectores poderosos. Pero para no quedarnos en ideas, vayamos a la práctica. Por ejemplo, podríamos iniciar este cambio buscando saber cuántas culturas somos en el Perú, qué los caracteriza para entendernos, escuchando al que no lo hacías ayer por la mañana. Saludando al paisano que pase por tu lado, pensando que él es tan peruano como tu corazón. ¡Viva el Perú, señores!

sábado, 18 de julio de 2009

Las mujeres nos llaman perros (Tercer capítulo)

Ayer estuve entretenido toda la tarde buscando un regalo para Claudia, pasado mañana es su cumpleaños, creo que hoy los amigos del trabajo piensan adelantarlo, ya que el lunes será imposible. Pero hoy no podré estar en la reunión, si la hay, claro. El lunes se lo daré. Mejor hoy me voy a hacer el despistado cuando la vea, seguramente a la salida para que se complique la existencia, como lo hace tan bien.

Esta semana si que se me complicó. Hoy tengo que ir al teatro, Sandra se muere por ver una obrita de este Alonso Alegría que no me cae para nada, la puesta en escena se llama Para morir contento, por lo menos el nombre parece divertido. Así que la complaceré.

Estoy descansando un rato de la rutina diaria de estar frente a este computador armando notas que en verdad no me interesan, nunca me ha interesado mucho la economía ni esos conflictos entre poderosos para ver quién gana más mercados en este pequeño país. Por eso aprovecho para subir esta notita al blog de Noe delirante, quién me ha pasado la voz que está escribiendo unas historias interesantes sobre las mil maneras que tiene los hombres de ganarse ese apelativo de “perros” que tanto escucho en los labios de las mujeres, y en particular, de mis amigas.

La verdad es que quiero contar una historia también, para ayudar a
este chibolo que parece que se ha quedado ya sin historias porque recién va dos, aunque me aseguró que serían diez. Y me atrevo a contar una historia mía con la seguridad que son muy pocos los que leen el blog de Jack, así que por estas y otras razones más no tendré reservas en los detalles de mi historia, la cual aún no culmino, pero creo que ya hay qué contar.

Claudia es mi compañera de trabajo, aunque ella trabaja en otra área, pero igual la conocí en una de las reuniones de confraternidad de la empresa. La conocí bailando, como dice la canción, y fue una empatía a primeras, esas cosas siempre me han gustado: esos inicios
inspirados en la casualidad, que van madurando a miradas cómplices, que sienten que ese gesto agradable no es suficiente, que debería durar más esa emoción que ha nacido tan de golpe y que embarga, más que al cuerpo, al corazón. A ese no se qué que domina las emociones de uno.

Bueno, la verdad es que fue paulatino mi acercamiento a Claudia luego de aquélla noche. Yo tenía enamorada, la que me también me tenía bastante concentrado en su mundo, que era complicado, pero que me gustaba igual, era escritora, o quería serlo. Ya había publicado un libro de cuentos gracias a que ganó un concurso, esos de los que hace anualmente la PUCP.

Entonces me hallaba en un conflicto, y lo peor era que la batalla interna era equilibrada, las dos tenían lo suyo, pero eran totalmente distintas. Quería la despreocupación por la vida de Claudia y la lucha contra la vida de Sandra. La dos tenían modos de ser que sólo resumirían a un mujer casi completa, con todo ángeles y demonios.

En ese momento, y advierto que no es una justificación, comenzaron a nacer nuevos parámetros de moralidad en mí, por decirlo de algún modo. Como que comencé a aceptar cosas que antes no lo hubiera aceptado, como era el de salir con dos personas a la vez. Querer estar con las dos paralelamente, y no sentir remordimiento por ello.

Pero no quiero hacer muy larga la historia, Jackson las cuenta cortitas, por eso pasaré a responder a una pregunta que seguro se estarán haciendo muchos – aunque espero que no muchos-: ¿cómo he podido, hasta el momento, mantener a las dos chicas a mi lado, sin que una no sepa de la otra?

No ha sido sencillo, se los aseguro. Creo que sólo ha sido fruto de las circunstancias. Por eso es que no sé hasta cuándo podré mantener esta aventura recargada.

Pero aún no respondo lo esencial de la pregunta: Creo que he podido mantener esta historia gracias a dos cómplices. Una es Claudia y la otra Sandra.

¿Saben por qué? Porque Claudia se muere por mí, pero luego de las experiencias que ha tenido me dice que quiere ir pasito a paso y que quiere que sea lo más despaciosamente posible. Lo que he aceptado más por razones de cálculo que de comodidad. Pero así están las cosas.

Y sobre Sandra, de ¿por qué la considero mi otra cómplice? Sencillamente porque ella vive en su mundo, y yo en la de ella, así que mientras no quiera fugar de aquel, con ella no habrá problemas. Y además, a veces he pensado que si ella se entera de lo de Claudia, seguro que terminaría conmigo, pero creo también que luego de unos instantes de pena, se pondría a pensar que le puede sacar algo positivo a la relación que mantuvo conmigo: y eso sería contarla en un cuento, de seguro creería que es el mejor que ha escrito.

(Estas historias son una mezcla de ficción y realidad, donde muchas escenas han sido creadas por el autor, y también se han cambiado los nombres de los personajes originales)